CARACTERÍSTICAS DEL MAMEY
Características del Mamey
El mamey (Pouteria sapota; Calucarpun mammosum o Calocarpum sapota) es un fruto originario de Centro América y México, pertenece a la familia de las sapotáceas, se obtiene del árbol del mismo nombre y dependiendo del lugar de su cultivo es el tamaño que adquiere el árbol. En la florida crece cerca de 12 metros, pero puede alcanzar hasta 18 metros en otras regiones tropicales (Phillips et al., 1994; Balerdi, et al., 1996), en Yucatán México los árboles alcanzan entre 20 y 25 metros de altura dependiendo del tipo de cultivar (Magaña 2003). Por lo que se dificulta su cosecha.
El mamey ha sido propagado extensamente a través de las semillas o por medio de injertos en los países de su origen, por lo que existe una gran variación de formas, tamaños, calidad y color de pulpa. Algunos árboles producen frutos de la alta calidad, y de éstos, se han seleccionado los mejores tipos vegetativos y que se han propagado como cultivares y que han adoptado el nombre ya sea del lugar de la colecta o el nombre del propietario del huerto. En la florida existen algunas colectas que han sido seleccionados como cultivares como; Copan, Magaña, Mayapan, Tazumal, Piloto, Florida, Chenox, Patin (Key West), Pace, Abuelo, entre otros. Algunos de ellos como el Magaña, Patin y Pace están recomendados para su comercialización, los demás cultivares están bajo evaluación (Balerdi, et al., 1996).
El mamey es una fruta importante en la Florida (los E.E.U.U.), México, América Central, la Republica Dominicana, Puerto Rico y Cuba. Recientemente, está aumentando interés en esta fruta en otros países como Australia, Israel, Filipinas, Vietnam, España y Venezuela.
Características Físicas
Sin duda alguna, el mamey, es una de las más finas y exquisitas aportaciones de la América tropical. El fruto es de forma redonda u ovoide, de 8 a 20 cm de largo y 6 a 15 cm de ancho, llega a pesar en promedio de 725 g., pudiendo haber frutos con un peso de más de 2.0 Kg. Hay una gran diversidad de formas de frutos, desde los muy redondeados, hasta los muy alargados. El epicarpio o cáscara es dura, rugosa, de color marrón oscuro o rojizo (Sauri, 1997). La pulpa es de consistencia cremosa y representa del 70 al 80% del peso del fruto, el color de la pulpa de las frutas maduras puede ser desde rosa, naranja, roja o salmón, y generalmente contiene poca fibra (Balerdi, et al., 1996). Su sabor es muy dulce, con su suave y delicado aroma y sabor característicos. Contiene en su interior 1 o 2 semillas grandes y duras, de forma elipsoidal, de 5 a 8 cm de largo, de color negro o marrón brillante y lisas, atravesadas por un hilo rugoso por un lado ventral. Generalmente se consume como fruta fresca o preparando diversos productos, como mermeladas, helados, refrescos, batidos, jaleas, merengadas y cremas (Sauri, 1997).
Para que el fruto alcance la madurez de consumo suelen pasar entre 13 a 24 meses después de la floración. En la Florida, se pueden cosechar frutos prácticamente durante todo el año debido a la diversidad de cultivares que se producen, (Balerdi, et al., 1996), en Yucatán, México, la época de producción más importante es de enero a junio, pudiéndose encontrar una pequeña producción desde diciembre (Magaña, 2003).
El fruto puede cosecharse cuando la parte se encuentra por debajo de la superficie cambia de un color verde a un rosa claro, de tal forma que al pelarlo ligeramente con la uña se observe un color rojizo, aunque esto es relativamente complejo y sería conveniente poder establecer criterios objetivos que permitieran definir el momento adecuado de cosecha para obtener frutos sazones que maduren con buenas características de calidad.
Superficie
En la península de Yucatán, México, se produce una gran variedad de frutas tropicales entre las que se encuentra el mamey con una extensión de siembra de alrededor de 500 hectáreas (Ha.), solamente en el estado de Yucatán que forma parte de los tres estados que conforman la península, de las cuales están en plena producción alrededor de 100 hectáreas con un rendimiento de 12 toneladas por hectárea, y en 2 o 3 años más entrarán en producción las hectáreas restantes.
A pesar de que la fruta es considerada como una fruta exótica, en la región, solamente se han realizado estudios encaminados a la propagación de cultivos a través de injertos, obteniéndose diferentes tipos de frutos, algunos de los cuales han sido bien aceptados por los consumidores de la región y son pocos o nulos los estudios realizados sobre los requerimientos de manejo poscosecha de este fruto, de manera que no existen los mismos avances tecnológicos en relación con otros cultivos que se han estudiado en otras regiones de nuestro país y de otros países.










