Akil, Yucatán; México

Generalidades.

En el estado de Yucatán se encuentra uno de los municipios más pequeños de la república mexicana; el pueblo de Akil, que etimológicamente significa “Lugar de los Bejucos” o “Bejucal”. Se deriva de Ak, Bejuco y del sufijo o terminación íl que denota cantidad. La cabecera municipal lleva el mismo nombre, comprende las colonias Centro, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, 20 de Noviembre y San Francisco. Posee las siguientes localidades: San Diego, San Víctor, X-Cacal, San Isidro, Cinco de Mayo, San Isidro Buenavista y Plan Chác.

Palacio municipal de Akil. Foto: Victor Navarrete (2009)  

 

En el municipio se encuentra ubicada una procesadora de cítricos llamada Lol-Pakal (flor de naranja), conocida popularmente como “la juguera de Akil” que se dedica al procesamiento y extracción de jugos de naranja dulce, limón, toronja y mandarina; es propiedad de la Unión de Citricultores del Sur del Estado de Yucatán.

Localización.

Se ubica en la región sur del estado de Yucatán; queda comprendido entre los paralelos 20º 14´ y 20º 22´ de longitud norte y los meridianos 89º 18´ y 89º 26´ de longitud oeste. Limita al norte con el municipio de Maní, al oriente con Teabo y Tekax, al sur con Tekax y al oeste con Oxkutzcab. La cabecera se encuentra a 107 km de distancia de la ciudad de Mérida en dirección sureste.

 

Escudo de armas de Akil

Hidrografía.

 No existen corrientes superficiales de agua. El manto freático de agua se encuentra a 32 metros de profundidad. Hay otro manto a 90 metros de profundidad con un espesor de 20 m.

Orografía.

 El ángulo suroeste del municipio está atravesado en dirección noroeste a sureste, por una cadena de cerros que forman parte de la llamada sierra baja; son de poca altura, entre 50 y 100 m. El resto de la superficie es plana y es considerada como llanura de barrera. Su altura promedio sobre el nivel del mar es de 31 m.

Clima.

 La región donde se localiza el municipio está clasificada como cálida subhúmeda con lluvias en verano (mayo - julio). Tiene una temperatura medial anual de 26.2º C y una precipitación pluvial de 73.1 milímetros. Los vientos dominantes provienen en dirección sureste-noroeste y noroeste-suroeste. Humedad Relativa Promedio Anual marzo 66%- diciembre 89%.

Suelo.

 El municipio tiene una extensión territorial de 48.3 km2 está constituido por terrenos de la era terciaria, altos en materiales consolidados, su composición es del tipo rendzina que se caracteriza por ser un suelo rico en materia orgánica, no muy profundo y muy arcilloso, recubierto por tierra de aluvión procedente de la falda de la sierrita.

Flora y Fauna.

 La flora natural esta calificada como selva baja caducifolia, cuyas especies arbóreas varían de 15 a 30 metros de altura, predominando el ramón, palo mulato, chicozapote, chakah, etc. Con respecto a la fauna las especies más comunes son el armadillo, las iguanas, lagartijas, chachalacas, boas, serpientes de cascabel, el pich, chel, el sacbacal y el tzutzuy. Destacan también el venado, el tepezcuintle, el jabalí y el pavo de monte, aunque estos últimos en peligro de extinción.

Monumentos Históricos.

 Dentro de este rubro se encuentran los monumentos arquitectónicos como el templo de Santa Inés, construido en el siglo XVI y ubicado en la cabecera. También se cuenta con los monumentos arqueológicos Sac-Nicté Akil y Akil.

Parroquia de Santa Inés. Foto: Victor Navarrete (2009)
 
Actividades Económicas.

 Predomina la agricultura: el cultivo de mayor producción es el de cítricos (limón, lima, mandarina, toronja y especialmente naranja dulce), así como zapote, mamey (de gran auge en los últimos años), aguacate, caimito, pitahaya, piña. Tomate, calabaza, camote, papaya, fruto y hoja de plátano, mango, guanábana, zaramullo, maracuyá y otras. En menor escala se produce maíz, frijol y hortalizas.

Fiestas Populares.

 En la tercera semana del mes de enero se realiza la fiesta tradicional en honor a Santa Inés. En la segunda semana del mes de septiembre se realiza la fiesta en honor al Santo Cristo de San Román

Plaza de toros de Akil durante una fiesta tradicional. Foto: Victor Navarrete (2009) 

Traje Típico.

 Por costumbre las mujeres usan Huipil sencillo, con bordados que resaltan el corte cuadrado del cuello y el borde del vestido; este se coloca sobre el Fustán, que es un medio fondo rizado sujeto a la cintura con pretina de la misma tela; calzan sandalias, y para protegerse del sol se cubren con un rebozo. Los campesinos, sobre todo los ancianos, visten pantalón holgado de manta cruda, camiseta abotonada al frente, mandil de cotí y sombrero de paja.

 Para las vaquerías y fiestas principales las mujeres se engalanan con el Terno, confeccionado con finas telas, encajes y bordados hechos generalmente a mano en punto de cruz. Este se complementa con largas cadenas de oro, aretes, rosario de coral o filigrana y rebozo de Santa María.
 Los hombres visten pantalón blanco de corte recto, filipina de fina tela (los ricos llevan en esta prenda botonadura de oro), alpargatas y sombreros de jipijapa, sin faltar el tradicional pañuelo rojo llamado popularmente paliacate, indispensable al bailar la jarana.

Niños portando el traje regional en un gremio en honor a Santa Inés. Foto: Victor Navarrete (2010)

Artesanías.

 La elaboración de artesanías es bastante limitada, ya que no se comercializa, únicamente se cubre la demanda de la población. Son pocas las familias que se dedican a esta actividad, siendo las más comunes: la confección de hamacas, el bordado de ternos y huipiles, el xocbichuy (hilo contado en punto de cruz) y la elaboración de objetos de barro y madera.

Tradiciones y Costumbres.

 Para las festividades de todos los Santos y fieles (finados o Haanal Pixan) difuntos se acostumbra colocar un altar en el lugar principal de la casa, donde se ofrece a los difuntos la comida que más les gustaba y el tradicional Mucbil pollo, acompañado de atole de maíz nuevo, y chocolate batido con agua.

En las fiestas regionales los habitantes bailan las jaranas, haciendo competencias entre los participantes. Así mismo se realizan el chaac chac (petición de lluvia), el huaji col (pan de milpa) y el huaji chen (pan de pozo) que son herencia prehispánica.

Altar de Haanal Pixán. Foto: Victor Navarrete (2009)

Alimentos.

 Se preparan con masa de maíz carne de puerco, pollo y venado acompañados con salsas picantes a base de chiles habanero y max. Los principales son: fríjol con puerco, chaya con huevo, puchero de gallina, queso relleno, salbutes, panuchos, pipián de venado, papadzules, longaniza, cochinita pibil, joroches, mucbil pollos, pimes y tamales.

 Dulces.

 Yuca con miel, calabaza melada, camote con coco, cocoyol en almíbar, mazapán de pepita de calabaza, melcocha, arepas, tejocotes en almíbar y dulce de ciricote. 

Bebidas.

 Xtabentun, balché, bebida de anís, pozole con coco, horchata, atole de maíz nuevo y refrescos de frutas de la región.

Un Poco de Historia.

 En la época prehispánica, al parecer el poblado era muy pequeño, pues no se le menciona en el Chilam Balam de Chumayel, pero la presencia de algunos restos arqueológicos del tipo Postclásico explica su posible fundación por lo Xiu alrededor del año 1000, quedando comprendido en su provincia.

Al establecerse los españoles y el sistema de encomiendas, se consideró al poblado como encomienda de la corona (que se distribuían en ayuda de castas). A finales del siglo XVI, se construyó una modesta iglesia de visita; aparece ya con esta categoría en un antiguo mapa de la jurisdicción del convento de Maní, de principios del siglo XVII, reproducido en la obra de Morley. Según Manuela García Bernal, el pueblo de Akil en 1640 tenía 210 indios tributarios, que se redujeron a 181 en el año 1666.

En 1825 al hacerse la división territorial interna del Yucatán independiente, Akil formó parte del partido de la Sierra Alta; en 1840 queda comprendido en el departamento de Tekax. Posteriormente siguió formando parte del mismo municipio, hasta que por Decreto número 469 del 31 de marzo de 1919, publicado en el diario oficial del 8 de abril, se acuerda concederle la categoría de municipio libre, teniendo por comprensión territorial sus antiguos ejidos. 

Vestigios arqueológicos en el pueblo de Akil.  Foto: Victor Navarrete (2009) 

John Lloyd Stephens en su segundo viaje a Yucatán en 1841, visitó el pueblo de Akil y relato lo siguiente: nuestro camino se extendía por alguna distancia a lo largo de la sierra: como era ancho y abierto, el sol nos hostigaba fieramente. A las diez y media de la mañana llegamos al pueblo de Akil, y nos encaminamos a la casa real, a cuya puerta estaba una de aquellas piedras huecas llamadas pilas, …….. En las escaleras y paredes había piedras esculpidas tomadas de los montículos arruinados que existían en las inmediaciones; y a la calzada que cruzaba el atrio de la iglesia guiando a la puerta de ésta, se hallaba trazada sobre un montículo, dejando parte de él a cada uno de los lados, y formando los escombros extraídos parte de las paredes del patio de la casa cural. El resto de estas paredes, la iglesia y el convento estaban construidos con piedras tomados de los antiguos edificios. Estábamos, pues, en el asiento de otra de las ciudades arruinadas de la cual nunca habíamos oído hablar, y de cuya existencia ni aun se hubiera sospechado, sino por los elocuentes vestigios que aun se ven en la puerta de la casa real.

 Poco antes de las tres proseguimos nuestro camino. El sol calentaba mucho todavía: el camino era estrecho, pedregoso, poco interesante y trazado en gran parte a través de milpas bastante crecidas.

Capilla en ruinas de la hacienda San Bernardo. Foto: Victor Navarrete (2009) 

Durante la guerra de castas hubo combates entre los indios sublevados y los habitantes del poblado, pero la batalla más importante se libró el 21 de julio de 1848 contra los efectivos de la primera división del ejército, cuya categoría fue la siguiente: la hacienda San Bernardo, situado en el valle que forma la sierra hasta Tekax, fue ocupada por el capitán Pren con 200 hombres, y el camino a Oxkutzcab fue abierto por el capitán Alfaro, quedando en el pequeño pueblo de Akil, la guarnición al mando del capitán Isidro González; en esta forma quedaron cubiertos los dos caminos principales y se podían auxiliar mutuamente. Pero la estrategia maya fue superior: amenazaron a San Bernardo para que los soldados no se movieran de allí con el grueso de sus fuerzas cayeron sobre el poblado y aunque las tropas defensoras se batieron brevemente, fueron reducidas y se les acorraló en su iglesia y en su atrio, dando fin a la batalla.

Autor: Victor Adalberto Navarrete Muñoz
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Municipio de Akil

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